La raza ibérica encuentra para su desarrollo un entorno perfecto en las dehesas extremeñas, donde un fruto peculiar, la bellota, y un régimen alimenticio, la montanera, hacen posible la obtención de jamones de una calidad insuperable..


 

En Extremadura la historia del cerdo ibérico está presente desde muy antiguo. Desde tiempo remoto se dictaron leyes para la protección de las dehesas que estaban dedicadas exclusivamente a la alimentación del cerdo ibérico.



Hasta nuestros días la tradición secular se ha venido manteniendo en la elaboración del jamón procedente de esta raza ibérica que da jamones de la más alta calidad.

Así es el jamón de Extremadura, de raza ibérica, esa raza que ha sabido conservarse en el tiempo y alcanzar las mayores cotas de calidad.

 

La dehesa es el resultado de la evolución histórica el bosque primitivo mediterráneo en la que se dan unas determinadoas condiciones climáticas y orográficas concretas que establecen un equilibrio entre todas las especies

La dehesa es la manifestación palpable de que no siempre la intervención del hombre en la naturaleza es perjudicial para la misma, en este caso el hombre ha sabido recrearla y originar un nuevo equilibrio ecológico.


 

 
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